EXTREMADURA

Nunca nadie podrá decir que no llevo una bandera blanquiazul en el corazón y en la cabeza, como tampoco puedo negar que no la llevo en el habla, pues el acento hace años que se perdió y se reduce a momentos de intimidad. Tampoco puedo negar que llevo casi más años fuera de mi tierra que años viviendo y disfrutando de mi Galicia, pero no es de la “terriña” de lo que habla este post. Sin embargo si habla de una tierra que ha sido la segunda “casa” de mi historia y que, desde hoy y de forma tan casual como representativa, se vuelve a cruzar en mi camino, o hacer el camino conmigo según se mire.

puente_romanoY es que Extremadura fue el lugar donde aprendí de facto a gestionar, tanto un Hotel como la presión que ésta circunstancia ejerce sobre un joven intrépido (y bien formado). Ahí también aprendí a gestionar dos hoteles en simultáneo y a conformar un Área de gestión de un Departamento Corporativo que, muy profesionalmente y causándome mucha honra, dirige a día de hoy una persona a la que vi nacer y crecer profesionalmente. En resumen, esta tierra me dio la posibilidad de crecer y desarrollar lo que, hasta esa fecha, se me negó profesionalmente por unas y otras circunstancias de la vida.

Pero si he de ser honesto, Alcántara, ocupa un lugar preferencial en toda esta historia: por ser la primera población que visité, por ser el primer hotel que dirigí y, lo más importante, porque es un pueblo al cual vuelvo y siempre me reciben con los brazos abiertos. Gracias que, aunque no proceden en el medio de un post, son mucho más que merecidas.

Pues, Alcántara, después de 8 años, se ha vuelto a cruzar en mi camino. Desde hoy, en la calle Alcántara 63 –de Madrid- hemos comenzado a gestionar nuestro segundo restaurante. Con él nace una nueva línea de negocio, una nueva marca, una red de restaurantes que, seguramente y gracias a todo el equipo de profesionales que forman C&R Business, continuará con éxito durante los próximos años.

No soy una persona supersticiosa pero sí que se rige mucho por feeling y sensaciones, mezclado con historia. Y yo con Alcántara tengo una historia preciosa (para mí, obviamente) y las sensaciones que me transmite cada vez que vuelvo son inmejorables así que estoy plenamente convencido de que aquí comienza una nueva historia con final feliz, ésta vez en mi Alcántara de Madrid.

Muchas gracias Extremadura, muchas gracias Alcántara y mucho ánimo y apoyo a la Sierra de Gata en estos duros momentos.

JRM

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BIENVENIDOS AL FUTURO

Ya estamos en el futuro, de hecho llevan tiempo diciéndonos que estamos ya en la primera fase del futuro.

Si el futuro es una carnicería, me lo tendré que creer, tanto porque pican la carne del que se despista en un “pispás” como porque nos hemos encarnizado peleando por un trocito de pastel de una manera que no es ni medio normal. Y hasta aquí estamos de acuerdo, en el resto, veo que estamos intentando llegar al marco de la puerta del futuro dado que, aún arrastramos mucho lastre del pasado.Bienvenidos-al-futuro

Considero que en todos los sectores hay empresas –formadas por personas y lideradas por visionarios o, simplemente, locos del futuro- que marcan la dirección del cambio y quienes, sin lugar a dudas, están tirando del lastre que suponen aquellas empresas ancladas en viejos paradigmas ya obsoletos.

Se me viene a la mente el sector bancario, arcaico donde los haya que, si no fuera por empresas como ING, seguirían obligándote a ir a la ventanilla para hacer ingresos y extractos de dinero. No digo que estén bien ni que sean un modelo a seguir pues, puede ser que muchas de estas empresas, pasen a ser el lastre del que hablamos en un futuro no muy lejano. Es una opción como otra cualquiera y es que, hasta cierto punto, es una injusticia tratar de lastre cuando, al fin y al cabo, esto es una carrera de relevos donde muy poquitos son capaces de regenerarse y mantenerse en la cresta de la ola mientras muchos son los que pierden comba y se quedan a remolque.

Y es la razón -y la vista- las que me hacen analizar que no estamos, ni de lejos, a velocidad de crucero. Convencido estoy de que, una vez exista una regeneración en todos los sectores, ya sea en forma de actualización o bien de desaparición de las empresas tradicionales, si habremos llegado al futuro. Porque otra cosa que tengo clara es que no estamos entrando en una nueva etapa sino que la ruptura con la anterior es tan sumamente grande, que nos obliga a hablar de pasado y futuro.

A riesgo de servir de jarrón de agua fría sobre esta euforia intencionada, dirigida y, por encima de todo, irreal acerca de un salto generacional dentro del mundo empresarial, voy a poner algunos ejemplos que sustentan mi teoría.

1. Seguimos planteando los negocios desde el plan de empresa y creando, desde ellos, la estrategia competitiva a seguir. Señores, la conceptualización del negocio ha variado y la creación de un modelo conceptual es fundamental para el correcto desarrollo de la misma. Hoy los números son importantes pero débiles, pues estamos en una situación económico-competitiva tan volátil que los números se los lleva el viento y, a veces, una simple brisa. Por encima de ellos se encuentra la creación de un modelo y concepto de negocio diferenciado, contenido y flexible que nos permita adaptarnos a las nuevas realidades sin tener que tumbar y reconstruirnos.

2. Los negocios siguen siendo reactivos. En reducidos casos se da la situación en la que son capaces de adelantarse al cambio. El espíritu conservador a miedo de “subirse al carro” de una tendencia pasajera y no saber bajarse a tiempo, lleva al inmovilismo hasta la consolidación.

3. Los negocios se siguen basando en los antiguos paradigmas. Son escasos los nuevos modelos de negocio emergentes que, sin duda, renovarán el panorama y serán la norma en ese futuro del que hablamos. Por el momento, todavía nacen en volumen parejo ambos modelos y esto, sumado a los antiguos ya existentes, dan un camino largo por recorrer.

4. Se renombran puestos o perfiles más viejos que andar con los pies: Al motivado con iniciativas ahora se le llama Knowmad, al que quería crecer y desarrollaba sus primeras tareas de responsabilidad, ahora se le llama Project Manager. Ah bueno, el coaching que parece tan moderno ahora, tiene sus comienzos profesionales en los años 40.

5. Seguimos con premisas de cuando yo estudiaba. En aquella época se ponía en duda aquello de “El cliente siempre tiene la razón” y ahora solamente veo muros atestados diciendo que “El cliente es tu único jefe, es el único que nos puede despedir a todos, con su simple decisión de no volver más y comprar en otro sitio”. Realmente me da pánico ir al futuro con ideas de las cavernas no lo veo para nada interesante. Desde mi punto de vista, un cliente que decide comprar en otro establecimiento puede hacerlo motivado por diferentes razones en ningún caso achacables al cliente. Cuando el cliente decide castigarte comprando a otro, algo has hecho mal sin duda pero, en caso de que se vaya a la competencia, tendrás que analizar si es tu cliente, si lo has sabido analizar y captar sus necesidades y, de ser así, si te has dirigido a un target de cliente que aboga por la infidelidad en lugar de la fidelidad. En cualquier caso, el cliente está ahí fuera, rondando y viendo donde invertir sus recursos, el dueño eres tú y tu negocio y, como tal, demuestras tu habilidad o torpeza para atraer a tus clientes.

En cualquier caso voy a intentar cerrar este post tan serio y analítico con un toque de humor cortesía de Arthur Clarke autor de, entre muchas otras, 2001 Odisea en el Espacio:
“El futuro no es ya lo que solía ser”.

JRM

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RESPONSABILIDAD DIFERIDA

1La verdad es que España es un país genial, creo que en pocas ocasiones nos encontramos con gente que pueda decir lo contrario. A pesar de todos los pesares, hay buena calidad de vida. No hace mucho un venezolano me decía que chocaba mucho por allá oír que España está en crisis mientras los españoles seguimos poblando las terrazas –en apenas un mesecito lo veremos- o yendo a la playa en agosto en manada. Quizás ahora nos tomemos una caña solamente en la terraza o llevemos los coches a la playa con más bolsas de Caprabo que maletas, pero no dejamos de ir, y eso queridos amigos, sigue siendo un lujo obsceno a los ojos de quienes nos oyen hablar de crisis.

Eso sí lo tenemos, somos un pelín hipócritas, endogámicos o, simplemente, personas que no quieren perder ni un ápice de lo que tenían pero, al mismo tiempo, no están dispuestas a esforzarse demasiado por ello. Y es que, señores, de este bache sólo salimos nosotros por mucho que queramos esperar a que otros lo hagan en nuestro lugar.

Y es que somos un país que nos descojonamos del inglés de Ana Botella mientras chapurreamos (los estudios lo dicen) muy, pero que muy, malamente el inglés, o nos quejamos del despido diferido este de Bárcenas mientras soñamos con que alguien algún día lo haga con nosotros. Eso de cobrar sin currar, nos encanta.

Y esto también lo podemos aplicar a las grandes compañías de nuestro país en otro ámbito que me remueve la conciencia, y no es otro que la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas que, al menos en nuestro país, es más diferida que otra cosa. Esta, para quien no lo sepa, no deja de ser una serie de acciones que las empresas realizan de modo voluntario para mejorar la sociedad, la economía y el medioambiente de su entorno. Si tiramos un poco del hilo, encontramos a continuación, y muy ligado a este término palabras como: valor añadido, diferenciación, competitividad. Malo, ya empezamos a mezclar churras con merinas, para terminar enganchando el “triple resultado o triple cuenta de resultados” que hace referencia a aspectos económicos, ambientales y de cuenta de resultados en las empresas. Aquellas empresas o negocios que aplican con rigor estos 3 aspectos se llaman negocios sustentables.

Si coges el párrafo anterior mandamos a “freír espárragos” todo aspecto social, medioambiental y económico referido al entorno para tornarlo un valor añadido y competitivo de las empresas que mejoran la economía, sí, la de ellas mismas. Y si dejara mi hipocresía a un lado pensaría que es una auténtica utilización de estos aspectos con meros fines comerciales pero, como no la dejo y, además le añado un puntito de conformismo te voy a decir que menos es nada.

Pero donde ya realmente me supera es cuando, además de ponerla en marcha con fines puramente lucrativos, cargamos sobre el tercero la responsabilidad de que estas acciones se lleven a cabo. Lo que vengo a llamar “Responsabilidad diferida”. ¿Que hay que mejorar el medioambiente? Hago una cuestación para plantar árboles. ¿Que hay que ser solidario? Pongo unas urnas donde la gente meta dinero para dar a la causa que yo quiero. ¿Que hay que mejorar la economía? Te recomiendo que utilices productos y servicios de proximidad para que tu entorno mejore. Y, ¡hala!, Todos contentos.

Lo único que no es diferido es que me doy bombo y platillo en todo esto para mejorar mi cuenta de resultados a base de una RSC que no es sino una herramienta de venta más y de mejora de mi posicionamiento. Si fuera un hipócrita diría que al menos conciencian a la sociedad pero, si dejo de serlo, pienso que no hacen más de lo que hace el cura de mi pueblo cada domingo en su sermón, decir lo que debemos de hacer sin que nadie le juzgue o analice a él.

Y obsceno es escuchar a empresas, cadenas hoteleras, grandes multinacionales, etc., hablar de sus grandes planes de expansión, de sus beneficios astronómicos, de sus aportaciones a la sociedad cuando, ni de lejos, son capaces de sacar un mísero euro de sus partidas presupuestarias para hacer lo que realmente pregonan.

Concienciar bien, hacer, mejor.

JRM

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Antes NO era más fácil

A día de hoy no conozco negocio que no se pueda intentar reconducir. Esto es un lujo que antes, nuestros padres, nuestros abuelos, no se podían permitir. Antes se montaba un negocio y tenías dos opciones: que funcionara o que se cerrara.111

Hoy en día, si bien es cierto que la competencia es grande, diversa y voraz, también lo es que la información es infinitamente superior y que la capacidad de explorar nuevos segmentos de mercado incluso dentro de un mismo sector, no tienen comparación con las opciones de antaño.

Hoy tenemos encima de la mesa en la Consultoría un caso extremo pero solucionable, tanto es así que ha despertado el interés de todos los departamentos que, me atrevería a decir, esperan excitados el comienzo del proceso.

Y es que la información es poder tanto como la sobreinformación y el mal análisis son caldo de cultivo de los mejores errores. Saber abstraerse de lo concreto para marcar una buena estrategia global que llevar nuevamente al terreno de lo concreto es el quid de la cuestión. Para ello, liberarnos previamente de los aspectos contaminantes que puedan condicionarnos a la hora de dibujar el camino se antoja básico.

En ello estamos también en la empresa, aplicando la teoría a la práctica y reconduciendo una de nuestras líneas de negocio al ver que su techo productivo es superior al previamente planificado sin que ello dispare exponencialmente los gastos. Esto lo hemos podido ver analizando el sector, su desarrollo, sus vicios y virtudes así como analizando el cliente y anticipándonos a sus necesidades; creándolas incluso.

¿Sería esto posible en un colmado de los 70? No veo las librerías de esos años reconvertirse en cafeterías con espacios de lectura como tenemos hoy en día.

JRM

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DECISIÓN

PLANIFICARUna vez terminada la acción, no todos pero si muchos, somos capaces de mejorar y corregir lo ya hecho. Cualquiera es capaz de llegar a analizar lo sucedido desde el prisma que más le interese y emitir un veredicto al respecto.

Este veredicto nos puede llevar a muchas conclusiones y, a mi juicio, normalmente a la de evaluar como mala decisión aquella que no obtiene un resultado positivo para el análisis que estemos realizando. He aquí donde se desarrolla un dilema de difícil solución pero en cuya estación merece la pena pararse por uno o varios instantes.

Cuando analizo cualquiera que sea la situación, lo primero que intento desmigar es el recurso humano; intentar analizar cualquiera que sea la situación sin reparar en el perfil del profesional que la ha capitaneado (esto no quiere decir que se estudie el global de la acción, también nos podemos parar en procesos que componen esa acción), nos dará una visión sesgada y nos puede llevar a error rápidamente. De este primer análisis obtendremos los parámetros máximos que podemos esperar y la idoneidad de este sujeto para liderar el proceso que estemos analizando, es decir, el grado de riesgo que tenemos con él al frente.

Una vez estudiado el grado de compatibilidad entre el profesional y la acción, pasamos a estudiar las herramientas de que dispone para llevarla a buen término. Del perfil del profesional dependerán las herramientas idóneas que poner a su disposición. Entre ellas también se encuentra el tiempo de ejecución.

Obviamente existen factores externos que no podremos controlar ni analizar: cambios en el proceso por parte de terceros, casuísticas concretas del profesional en el tiempo de desarrollo, deficiencias en las herramientas (equipos y personas) en el transcurso de la acción…

Y todo esto viene dado porque me gusta analizar en positivo. Dentro del mundo profesional no creo en las Malas decisiones (entendidas como tomar la peor de las posibles) sino en decisiones más o menos idóneas provocadas por una buena-mala-regular planificación de: personas, equipos, proyectos y medios.

Mi consejo es que, en la medida de lo posible, apliquen la regla del 80-20: dedicar el 80% del tiempo a planificar la acción a llevar a cabo. Esto no les garantizará el éxito porque seguirán sin poder adelantarse a los imprevistos pero sí les valdrá para poder minimizar los riesgos que dependen de ustedes.

JRM

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PRESIÓN

imagesHoy escribo con más presión de la habitual pues, en uno de los viajes que he hecho estas semanas atrás, he pasado por mi añorado CSHG y varios profesores me han dicho que leen estas líneas. Ya os imaginaréis la presión añadida que eso supone. Montse, Ángel, José Luis, Marcos, este va por vosotros.

Y es que, al fin y al cabo, el escribir un blog no deja de tener su punto de presión; contar algo que no sea para rellenar espacio y que pueda realmente tener un sentido o servir de ayuda a los e-lectores. Al lío.

Es mucha, y muy diversa, la actividad que estamos teniendo en estas semanas, algo que supone un cambio continuo en la empresa y una adaptación del equipo a diferentes requisitos y, pensando y pensando, creo que es un buen tema a tratar, pues afecta tanto a organizaciones departamentales cuando uno trabaja para una empresa como a emprendedores-empresarios.

Obviamente podemos poner el foco en muchos aspectos y, en este caso, vamos a hacer zoom sobre la imagen interna de la dirección (de la empresa o departamental) en momentos de adaptación y cambio continuo.

Cuando estudiamos, da igual la carrera empresarial que sea, los programas formativos suelen tender a la proactividad y a la planificación como herramientas de gestión, algo fundamental en cualquier organización. Lo que no hacen estos planes formativos, ni ningún otro, es ir a la velocidad a la que evoluciona la sociedad, la economía, el mercado y/o los clientes.

Todos hoy en día somos conscientes de la tensión que se palpa en el mercado, así como de la fortaleza y capacidad de afección del cliente sobre las tarifas ofertadas en el mismo. Todos conocemos la necesidad a la que se ven sometidas las empresas para poder conseguir su cuota de mercado y la gran capacidad de adaptación y colaboración que a la que la situación económica (macro) nos obliga.

Esto significa que, como mucho, las empresas y departamentos se ven obligados a marcar unas vagas líneas maestras de estrategia y previsión, dotando a la misma de una serie de resortes flexibles que permitan adaptarse a cada momento y situación. Para el gestor esto no es fácil y le obliga a desarrollar herramientas que las escuelas no enseñan y que le permiten:

  1. Tener un feed back directo del consumidor.
  2. Evaluar de modo continuado y multidisciplinar a su equipo.
  3. Estudiar el mercado su dinámica y necesidades.
  4. Analizar continuadamente a la competencia para saber diferenciar y aliarse con aquellos en dinámica ascendente.

Ni que decir tiene que estos puntos necesitan una coletilla de “entre otros aspectos”, si bien me parecen los más destacables. Y es que ya no solamente vale con conocer el mercado e intentar anticiparse a él (misión al alcance de pocos), sino que también es imperativo conocer muy bien a tu equipo y sus posibilidades de adaptación a nuevas realidades y retos, así como también ver quién de entre tus competidores aporta al segmento y apuesta por él con el fin de no caer en el descrédito y la vejación del sector o producto sino aportarle valor e impulsar el mismo.

Conjugando estos elementos tendremos una base importante que, si bien no garantiza el éxito, puede acercarnos a él. Estando en esta línea es fácil que consigamos una buena orientación y, en el peor de los casos, estaremos en la línea de encontrar el momento de oportunidad porque estaremos preparados para ello. La visión, uno la tiene o no.

Y, por encima de todo, hemos de sentirnos gestores dinámicos y no gestores de improvisación a pesar de que seamos reactivos. Hoy en día el dinamismo y la gestión van de la mano muy en contra de los que piensan que dirigir es marcar una estrategia a 3-5 años vista que ha de cumplirse para no vulnerar la imagen tanto de la empresa como del gestor, intentando fijar un objetivo en constante movimiento –el cliente-. Los tiempos han cambiado, incluso en el transcurso de redacción de este post.

 ¡Buen día!

JRM

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PODER

img_3344El blog es una carga, no nos engañemos. Al fin y al cabo, abrir uno supone atenderlo, buscar un hueco y dedicarle cariño y mimo porque, por mucho que uno quiera, no es capaz de coger, lanzar tres líneas para cubrir el cupo y seguir el camino.

Esa idea con la que un día lo abriste –y nuestro Comunity Manager- te impiden no esforzarte para introducir un contenido de cierta calidad, lo cual no facilita ni mejora la frecuencia con que se producen los posts.

También es cierto que querer es poder y, sobre eso trata este post, sobre la canalización de la fuerza hacia la producción. Y esta vez no hablaré en tercera persona ni tampoco de teoría, sino de una experiencia vital.

La vida es una lucha constante, y no me entendáis mal ni en tono derrotista, pues la lucha puede ser muy bonita si uno se lo plantea como retos y dificultades que solventar y no que sufrir. Lucha puede ser un término engañoso como lo pueden ser Artes Marciales que, a pesar de tener el término “arte” en su nomenclatura, a muchos de nosotros nos puede producir una imagen de violencia o pelea. Pero si uno investiga un poco, realmente poco, podrá descubrir que las artes marciales esconden mucho detrás; por ejemplo que el judo y el aikido son artes marciales cuya base es el uso de la fuerza del adversario para derrotarle o que, el judo en nuestro idioma significa camino gentil……cuanto menos curioso.

No creáis que soy un fan de las artes milenarias, nada más lejos de la realidad, pero si comparto parte de su filosofía. Me gusta la idea de vencer aprovechando todos los recursos y, por encima de todo, me motiva sobradamente que esto se pueda hacer de una manera inteligente como puede ser el aprovechamiento de recursos que no provocan “cadáveres ni heridos”.

Y es que mi entorno sabe bien que hace unos meses sufrí uno de esos golpes que te da la vida, como tantas veces, sin esperarlo. Fueron unos momentos duros de los que aún quedan rescoldos y que poco a poco van siendo remontados –que no olvidados- y que, obviamente, hicieron brecha desde el punto de vista psicológico y mermaron ostensiblemente mi rendimiento laboral. Con el paso de los días y las semanas, el foco de dolor, de rabia, de ausencia, se convirtió en caldo de cultivo de algo muy bonito. Pronto comenzó a aflorar en mi la necesidad de crear algo que perpetuara aquella sensación de bondad y paz que había desaparecido parcialmente. Y así fue, poco a poco fueron surgiendo ideas, conatos de proyectos, modificaciones, proyectos y realidades.

Nació el Primer Hotel Solidario de España, de una debilidad, del dolor, de la flaqueza, de la ausencia y del insomnio. No os hablo de teoría, sino de realidad. Es un ejemplo, no buscado, trabajado desde la involuntariedad del inconsciente, de que se puede canalizar la fuerza del adversario para crear algo positivo, constructivo, edificante y, por encima de todo productivo.

Quizás no sepa cómo lo he hecho en esta ocasión, es probable, pero sí que os digo que sabré repetirlo para el futuro porque, por desgracia, mas situaciones habrá.

Herir a un oponente es herirte a ti mismo. El arte de la paz es controlar la agresión sin producir daños.

Morihei Ueshiba fundador del aikido

 JRM

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